miércoles, 23 de julio de 2014

Un flagelo silencioso: la soledad II

Julio, 2014; San José, Costa Rica
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Ante la soledad las personas hacen diferentes cosas. Algunas son muy conscientes, otras no. La apatía, el cinismo, la frialdad, la promiscuidad sexual, la amargura, pueden ser manifestaciones de una soledad extrema en el interior de las personas. Algunas están conscientes de su condición, otras lo único que manifiestan es lo contrario. No es la primera vez que una persona que ríe y ríe constantemente termine en un episodio depresivo y lo peor aún, en suicidio.
La soledad no se cura con salir, con fiesta, sexo, drogas ni con nada externo, ya que su naturaleza interna obliga a un trabajo interno de introspección. En muchas ocasiones, un abrazo, una mirada, una sonrisa pueden ofrecer mucho alivio y ayuda. 

Sin embargo, en otros casos se requiere una ayuda profesional, ya que la soledad carcome al alma como el cáncer al cuerpo.No se detiene, continúa su dolor avanzando y eso aumenta las cosas que la persona hace por aliviarla en vano lo que incrementa la soledad al final, encontrándose en un círculo vicioso y en una bola de nieva que aumenta y aumenta cada vez más. La persona que sufre de soledad no está loca, enferma, no está "sola", no es rara ni desagradecida ni es anormal. Esa condición, en mayor o menor grado la han padecido todas las personas a lo largo del mundo en algún momento de la vida. No existe nadie inmune a este flagelo, aunque la intensidad puede variar.

Continuamos en el otro artículo con algunos consejos para manejar esta condición.

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Lic. Eduardo Álvarez











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