viernes, 13 de junio de 2014

Preduelo y duelo II

San José, Costa Rica; junio, 2014
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Decíamos ayer que son varios los mitos que existen en torno al tema del duelo. Hoy nos referiremos a dos de ellos: al tiempo que dura y a las diversas manifestaciones.

¿Cuánto dura el duelo? La respuesta es que depende de cada persona y su situación particular, pero cuando se extiende por más de un año sin cambios positivos para quien lo padece podría pensarse en un estancamiento y una situación así podría convertirse en algo patológico. Aunque siempre hay que tener en cuenta cada caso particular.

Si bien la persona puede tener un luto moderado (luto es equivalente a la manifestación cultural y a ritos sociales), el duelo como experiencia subjetiva interna puede ser completamente diferente y viceversa. Se puede esperar que la persona necesite unas 4 a 8 semanas para ir incorporándose nuevamente en su nueva vida, aunque la manera exacta en que ocurre este proceso es muy individual. La curva de evolución no es continua hacia arriba, tiene baches, depresiones, retrocesos para finalmente volver ascender. Por lo que la persona puede experimentar sensaciones diferentes todos los días.

 Las manifestaciones están condicionadas mucho por la parte cultural, esto quizá por que no hay forma de "aprender" cómo experimentar un duelo si no es por la experiencia misma modelada por la sociedad. Cuando la persona va enfrentando situaciones de duelo, va creando un esquema cognitivo para dichas situaciones que condicionan su manifestación posterior.

Las manifestaciones pueden ser muy histriónicas, con mucho o poco llanto, con depresión, apatía, desgano; pero en algunos casos pueden darse conductas obsesivas, maníacas, insomio. Puede afectar la alimentación en ambos sentidos, el mismo aseo y apariencia personal y demás. Estas por sí no son patológicas, el problema es cuando duran mucho tiempo sin evolución alguna, esto es que permanezcan por más de 2 semanas sin alteraciones no fluctuaciones.

Los cambios de humor son propios de estos estados, pero cuando un comportamiento o emoción permanece inalterable entonces hay que tener cuidado. Hay que establecer una comunicación constante, franca y directa acerca de las emociones de la persona en duelo y saber respetar su silencio y espacio también. Lo que requiere es apoyo y compañía, no continuos juzgamientos, deberías o reproches. Continuamos luego.

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Lic. Eduardo Álvarez 




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