lunes, 30 de junio de 2014

La autoestima I

Junio, 2014; San José, Costa Rica
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Hablaremos estos artículos de un tema que siempre es de actualidad: la autoestima. La conocemos también por autoimagen, amor propio, incluso también autoconceptose usa como sinónimo de la misma idea. La autoestima, en palabras sencillas y elementales, es lo que la persona piensa y siente hacia sí misma.

Es una cuestión muy sencilla, pero que genera gran cantidad de problemas. Parece que es algo muy básico, pero la verdad es que recibimos muchas consultas acerca de problemas relacionados a este tema. Esto atañe tanto a hombres como a mujeres, la diferencia es que las mujeres están más resueltas a hablar del tema que los hombres.

La sociedad inculca ideas distorsionadas de lo que se supone es la femeneidad y la masculinidad, se suma a esto a las ideas distorsionadas que un niño y una niña adquieren durante su infancia en la familia y dentro de una sociedad consumista, materialista y superficial, la adolescencia sella muchas veces la autoestima de las personas.

Ideas falsas acerca de cómo tiene que verse la persona, cómo tiene que comportarse, cómo tiene que actuar y hablar y pensar, son los parámetros con los que empiezan las personas a medirse y terminan afectando su amor propio ya que creen que no llegan a llenar las expectativas.

En las mujeres los ideales de belleza y una femeneidad falsa las atormentan; así como a los hombres, ideas distorsionadas de masculinidad, manejo de la agresión y su vida sexual son los temas más comunes que distorsionan en la construcción de sí mismo.

Las mujeres no se sienten bonitas, inteligentes o capaces y los hombres se obligan a tener siempre las respuestas, a tener una vida sexual promiscua, a ser agresivos y a no expresar abiertamente sus emociones. Esto genera problemas que repercuten directamente en todas las decisiones en las diferentes áreas de las personas, ya que el nivel de identidad influye a todos los niveles inferiores de la personalidad.

Continuamos en el otro artículo.
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Lic. Eduardo Álvarez



miércoles, 25 de junio de 2014

Deber, tener o querer

Junio, 2014; San José, Costa Rica
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Esta mañana me he sentado frente a la compu y me he encontrado con el silencio. Un silencio que no me responde la pregunta acerca de qué escribir. Y me surge otra pregunta, ¿debo escribir? ¿Cuántas veces esta pregunta te ha martillado la cabeza?, ¿debo o tengo o quiero hacer algo?

Ciertamente tenemos muchas cosas que hacer que no queremos o no nos gustan, pero me pregunto si eso es real o es un espejismo que la sociedad nos ha vendido y que simplemente hemos aceptado sin más. ¿Cuántas de las cosas que hacemos realmente disfrutamos haciéndolas? A mi me gusta escribir estos artículos, siento presión algunas veces de escribir pensando en qué sería adecuado, importante o solicitado. Pero me doy cuenta que los artículos más fáciles de escribir son los que nacen de mí y no precisamente de lo que pienso que los otros quieren.

Esto me lleva a preguntarme si se extiende esto a las relaciones de pareja, la carrera que estudiamos y por ende, a la vida que llevamos. En mi experiencia como psicólogo he escuchado a múltiples personas que hacen lo que hacen porque "tienen" que hacerlo, y ante la pregunta si lo disfrutan se quedan atónitos porque eso ni siquiera es una opción. ¿Cuántas personas se han casado así por obligación o costumbre solamente?

¿Puedes imaginar una vida donde haces lo que amas y te pagan por ello? Ciertamente es difícil y parece un sueño, pero creo que sí es posible. Tomar la decisión de vivir así requiere esfuerzo, dedicación y valentía. Implica la posibilidad de equivocarse y eso asusta a muchos. En lo personal, creo vale la pena el riesgo de vivir.

Y fíjese, en un momento he escrito un artículo cuando no tenía nada qué decir y sin duda, es uno de los más personales que he escrito. Puede ser que técnicamente no halla dicho nada, pero creo que estos temas en ocasiones pueden llegar tanto o más que los otros.

Y una cosa más, invariablemente, cuando haces lo que amas te conoces íntimamente y descubres cosas de ti todos los días. En el camino de tu vida te encuentras a ti mismo, eso es un hecho y una vida así, definitivamente, vale la pena vivirla. No crees?

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Lic. Eduardo Álvarez  

lunes, 23 de junio de 2014

La excelencia como forma de vida

San José, Costa Rica; junio, 2014
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Para muchos de nosotros es algo deseable la excelencia en nuestros desempeño laboral o académico, pero se ha puesto usted a pensar en la excelencia como forma de vida?

Muchas de las oportunidades que nos podamos crear dependen de nuestras expectativas y éstas a su vez, dependen de cómo queramos vivir. Algunas personas se conforman con apenas sobrevivir, pasan por la vida desperdiciándose y echando por la borda el tiempo y las oportunidades; paradójicamente, ya que algunos lloran por tener más de ellas.

La excelencia como forma de vida es tener un proyecto de vida, metas, sueños y anhelos que van más allá incluso de la vida misma. Es levantarse en la mañana con una actitud positiva, pensando que va a ser un gran día. Se enfrentan a las circunstancias de la vida pensando y eligiendo qué me acerca a mi visión, a lo que me hace crecer, a lo que me hace mejor persona.

Puede ser que esta actitud coincida con una vida social próspera o reconocida en términos académicos, de status o económicos, pero en todo caso es una consecuencia indirecta; ya que la plenitud de vida tiene que ver más con el diario vivir y la realización que se obtenga de ello.

La excelencia como forma de vida tiene que ver con ser honesto y fiel a sí mismo, y por ende, con los demás. Es tener la valentía para dejar situaciones que no fomentan el crecimiento personal y provocar aquellas que sí lo sean. Es ser proactivo, no reaccionario solamente. Se toman la vida para vivirla, disfrutarla, aprovecharla en su beneficio y en el de los demás.

Para desarrollar la excelencia como forma de vida, primero debes tener claro qué es lo que quieres de la vida, cómo quieres vivirla y actuar consecuentemente. Es tomar las decisiones necesarias para llevarla  acabo, y asumir la responsabilidad de esas decisiones. Parece sencillo, aunque puede ser un problema para muchas personas que no quieren pagar el precio de ser auténticas.

El precio es asumir la responsabilidad por lo que eres en vez de culpar a los demás, el precio es decidir y actuar y no quedarse en el quietismo; el precio es querer vivir tu vida como tú quieres y no como otros te la definan. Ese es el precio, algunos están dispuestos, otros no tanto. ¡Lo estás tú?

viernes, 20 de junio de 2014

El valor del compromiso personal

San José, Costa Rica; junio, 2014
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Hay muchos compromisos que asumimos en la vida en distintas áreas. Pero hoy quiero refererirme al compromiso fundamental que todos tenemos: el compromiso con nosotros mismos.

Cualquier valor que deseemos para nuestra vida, cualquier disciplina o cualidad que podamos querer para nosotros, la mejor forma de desarrollarla es en nosotros. Si queremos ser responsables en el trabajo, leales con los amigos y sinceros con nuestra pareja, deberíamos empezar con nosotros mismos. ¿Cómo querer ser responsable, leal o sincero con los otros si no podemos serlo con nosotros mismos?

Esa es la mejor forma de medir qué nivel de intensidad para el cambio tiene una persona: fijarse en qué tipo de compromiso tiene consigo mismo. Hay personas que dicen querer cambiar, pero no pueden desarrollar ningún tipo de compromiso personal con ellas mismas.

Lo mismo sucede con un trabajo, estudio o relación. Por principios sistémicos, alguien irresponsable consigo mismo no puede ser responsable en alguna otra área. Tarde o temprano, fallará y no dará la talla.

De hecho, el compromiso principal ha de ser con nosotros mismo. ¿Cómo podría ser de otra manera? Si quiero un cambio en mi vida, si quiero tomar un rumbo diferente, he de empezar por mí mismo.

Cuando una persona tiene un plan para su vida, un proyecto que abarque la mayor parte de las áreas de su vida, el compromiso es fundamental para llevarlo a cabo. Sólo una persona fiel a sí misma es la que madura, se levanta y triunfa. Aquellos que no son comprometidos consigo mismos, no llegan muy lejos en sus vidas.

Al final, la única persona que termina su vida obteniendo los frutos del compromiso es cada uno, nadie más. Así que vale la pena ser comprometido con uno mismo, porque los frutos los recogerá uno mismo. No lo olvides. Hasta pronto.

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Lic. Eduardo Alvarez




miércoles, 18 de junio de 2014

Preduelo y duelo IV

San José, Costa Rica; Junio, 2014
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La experiencia del preduelo tiene características propias y muy distintas al duelo general. La familia no sólo tiene que ir preparándose ante lo inevitable, sino que la misma persona elabora su propio duelo. La despedida puede tornarse muy difícil, la culpa por un lado de quien se va por el dolor provocado y la familia, una vez que ha partido la persona en cuestión, al sentirse descansada y en paz, puede generar sentimientos de culpa que son muy incisivos a veces.

El preduelo permite que las personas pasen las etapas del duelo anticipadamente y puede ser, que a la hora de morir, la familia o alguno de sus miembros, sienta paz y tranquilidad, pero esto no significa que deseaba la muerte o que no lo quería, sólo significa que su proceso está en otra fase.

Cada persona lleva el duelo a su propio ritmo, no existe un orden establecido ni fijo acerca de cómo se tiene que vivir una experiencia así. No existe un manual ni nadie está preparado para algo así jamás. La muerte de la persona es la muerte de quienes lo aman y requieren volver a empezar sus vidas reconstruidas. El preduelo permite explorar asuntos a más profundidad y con la misma persona. Puede ser más agotador emocionalmente y despertar muchísimas emociones encontradas.

Lo que se siente se siente. Las emociones son una forma de expresarnos y afrontar la experiencia. La culpa y la vergüenza no son emociones primarias, son el resultado de patrones de pensamiento que han de modificarse para poder crecer y cerrar la experiencia.

Así como la familia pasa por esta experiencia, la persona que parte elabora su propia despedida y esto por supuesto, no es fácil. Genera también muchas emociones encontradas y los sentimientos pueden volverse difícil de manejar. Cada uno necesita su espacio para encontarse a sí mismo, para obtener respuestas y consuelo, cuando no exista más qué hacer. La soledad es inevitablemente compañera de los procesos de duelo.

Por lo demás, habría mucho que decir ya que hay muchas experiencias asociadas al duelo. Lo importante es ser sincero y honesto consigo mismo para poder encontarse así mismo en ese tramo difícil de la vida y poder renacer para continuar con su vida.

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Lic. Eduardo Alvarez

lunes, 16 de junio de 2014

Preduelo y duelo III

San José, Costa Rica; junio, 2014
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Hay muchas ideas irracionales que se asocian con la muerte en muchas ocasiones. Desde castigos divinos o por malas acciones numerosas veces atormentan a quienes padecen el duelo. En realidad, lo que sucede es que gran cantidad de estas personas mantienen asuntos inconclusos con las personas que han partido, lo que sale a la luz cuando mueren.

Esto pasa a menudo, ya que las personas usualmente no piensan en su condición mortal y posponen decisiones de hablar o expresar emociones o situaciones que deberían tratar, pero como no lo hacen cuando la muerte llega genera más dolor y culpa.

De la misma manera, estos asuntos pendientes pueden generar mucha culpa, al querer encontrarle una razón a la muerte, máxime cuando se da en situaciones inusuales. Esto se refiere a que es de esperar que un adulto mayor se muera más pronto que alguien más joven y esto nos lleva a que entre más temprano en la vida alguien parte, más desazón y desconcierto genera.

De esta manera la muerte de un joven o de un niño es más difícil de asimilar que la de un adulto mayor. Y hay diversos casos donde la muerte está asociada a accidentes o descuidos de terceros y todavía más, cuando se da mezclada de experiencias diferentes, como cuando una madre da a luz al hijo deseado, pero muere en el parto.

La cuestión es que la muerte es una experiencia de la vida, inevitable y que puede llegar en cualquier momento en cualquier etapa de la vida. No tiene más razón que cualquier otra experiencia, ya que en muchas ocasiones, las personas se torturan pensando ¿por qué?. En realidad, la muerte sólo es y buscar explicaciones es meterse a callejones sin salida.

Dedicaremos un artículo más para hablar del preduelo, cuando la muerte es anunciada y se viven momentos de aceptación y dolor conjuntamente con la persona que va a partir, usualmente en casos de enfermedades.

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Lic. Eduardo Álvarez

viernes, 13 de junio de 2014

Preduelo y duelo II

San José, Costa Rica; junio, 2014
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Decíamos ayer que son varios los mitos que existen en torno al tema del duelo. Hoy nos referiremos a dos de ellos: al tiempo que dura y a las diversas manifestaciones.

¿Cuánto dura el duelo? La respuesta es que depende de cada persona y su situación particular, pero cuando se extiende por más de un año sin cambios positivos para quien lo padece podría pensarse en un estancamiento y una situación así podría convertirse en algo patológico. Aunque siempre hay que tener en cuenta cada caso particular.

Si bien la persona puede tener un luto moderado (luto es equivalente a la manifestación cultural y a ritos sociales), el duelo como experiencia subjetiva interna puede ser completamente diferente y viceversa. Se puede esperar que la persona necesite unas 4 a 8 semanas para ir incorporándose nuevamente en su nueva vida, aunque la manera exacta en que ocurre este proceso es muy individual. La curva de evolución no es continua hacia arriba, tiene baches, depresiones, retrocesos para finalmente volver ascender. Por lo que la persona puede experimentar sensaciones diferentes todos los días.

 Las manifestaciones están condicionadas mucho por la parte cultural, esto quizá por que no hay forma de "aprender" cómo experimentar un duelo si no es por la experiencia misma modelada por la sociedad. Cuando la persona va enfrentando situaciones de duelo, va creando un esquema cognitivo para dichas situaciones que condicionan su manifestación posterior.

Las manifestaciones pueden ser muy histriónicas, con mucho o poco llanto, con depresión, apatía, desgano; pero en algunos casos pueden darse conductas obsesivas, maníacas, insomio. Puede afectar la alimentación en ambos sentidos, el mismo aseo y apariencia personal y demás. Estas por sí no son patológicas, el problema es cuando duran mucho tiempo sin evolución alguna, esto es que permanezcan por más de 2 semanas sin alteraciones no fluctuaciones.

Los cambios de humor son propios de estos estados, pero cuando un comportamiento o emoción permanece inalterable entonces hay que tener cuidado. Hay que establecer una comunicación constante, franca y directa acerca de las emociones de la persona en duelo y saber respetar su silencio y espacio también. Lo que requiere es apoyo y compañía, no continuos juzgamientos, deberías o reproches. Continuamos luego.

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Lic. Eduardo Álvarez 




miércoles, 11 de junio de 2014

Preduelo y duelo I

San José, Costa Rica; junio, 2014
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El duelo en nuestra cultura es un tabú. Sí, así como lo lee. Está tan lleno de mitos, pensamientos errados y conductas inapropiadas tanto como otros temas.Hay mucha ignorancia acerca de cómo afrontar esa experiencia así cómo apoyar a quienes la están padeciendo.Esto se acrecenta aún más con el preduelo, un concepto que genera más dudas y controversias de las que se pueden enumarar.

Podemos empezar diciendo que ambos conceptos están logados a muchas más experiencias que la muerte, incluyen enfermedades crónicas, divorcios, rupturas de pareja, ciscunstancias con los hijos, relaciones laborales y académicas y demás.

Queremos en estos artículos aclarar ciertas ideas relacionadas a estas experiencias, empezando por referirnos a algunos mitos que muy a menudo los acompañan. Algunos de estos mitos son:

1) El duelo lleva mucho tiempo, tanto como el tiempo que se tenía de relación con la persona (o sea, si se conocía hacía dos años, el duelo llevaría ese tiempo)
2) Hay que llorar y sufrir durante mucho tiempo como evidencia de lo que se quiso.
3) La muerte o separación es la voluntad o descuido divino (como alguna especie de castigo por algo que se hizo mal o se dejó de hacer)
4) La culpa es parte del duelo inevitablemente.
5) La paz o tranquilidad o felicidad no pueden acompañar al proceso de duelo.
6) Todos los duelos son iguales para todas las personas o circunstancias.
7) Hay que ocultarles a los niños la verdad acerca de la vida y la muerte.

Conforme vayamos hablando de estos mitos, tocaremos más ideas relacionadas al proceso de la muerte y de algunos consejos que pueden servir de ayuda en esos momentos tan difíciles.

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Lic. Eduardo Álvarez

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