miércoles, 22 de enero de 2014

La imagen personal y la flexibilidad II

Enero, 2014; San José, Costa Rica
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Mencionábamos en el artículo anterior que la flexibilidad en el look es mucho más que cambiar de prendas. Hace mucho tiempo se sabe (y eso lo manejan muy bien en las compañías de teatro y en Hollywood), que una indumentaria puede ejercer cambios significativos en el estado de ánimo de una persona, que a su vez provoca cambios neurocognitivos en ellas.

No se han realizados muchos estudios al respecto, pero es de saber popular que un cambio externo en la persona desata otros en diferentes niveles y esto tiene sentido si pensamos en la persona como un sistema, donde un cambio en una de sus partes repercute de diversas maneras en las demás. Usted seguramente ha experimentado o por lo menos, ha suiido testigo de lo poderoso que puede ser un simple tinte en el cabellos de una mujer.

Un look es como un disfraz, un personaje que permite desatar recursos, habilidades y libertades que de otra manera no saldrían. En algunos casos, para personas que padecen de ciertos miedos, depresiones o inseguridades, se les invita a experimentar a partir de roles de acuerdo a un análisis previo de sus crisis.

La sola flexibilidad para desarrollar nuevas perspectivas es teraeútica, y provoca un efecto dominó sobre otras áreas de la vida de la persona que benefician en mucho su relación consigo misma y con los demás.

Por supuesto, este efecto puede tener sus aristas negativas, como lo mencionamos al referirnos a los cambios motivados por el ego, la inseguridad o el vacío existencial, donde la persona usa esto más para huir de sí misma que para encontrarse. En el siguiente artículo explicaremos algunos parámetros para saber la diferencia.

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Lic. Eduardo Álvarez


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