miércoles, 13 de noviembre de 2013

La seguridad personal: la confianza en uno mismo II

Noviembre, 2013; San José, Costa Rica
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Podríamos seguir hablando de la autoestima, aunque es más práctico desarrollar técnicas que permitan mejorarla y que la persona se sienta mejor consigo misma.

El primer requisito es que la persona reconozca que se siente mal consigo misma y que no le gusta lo que piensa o siente acerca de sí misma. Por ende, quiere hacer algo al respecto.

Por lo general, en esta etapa, con la técnica de anclas, la persona encuentra una experiencia de su pasado que está vinculada a su baja autoestima. Desde una experiencia traumática a una que quizá no lo sea tanto, pero que sí desarrolló en ella esas ideas. Esto se conoce como impronta: experiencia que desarrolló un cúmulo de creencias que no se han modificado con el tiempo, más bien, como toda creencia, se refuerzan.

 Luego de que se trabaja en esa experiencia, se establecen parámetros de cambio y mejora para que la persona misma vaya monitotreando los cambios. Si no hay una experiencia de impronta en el pasado de la persona, se trabaja con las submodalidades de su representación interna, cómo se percibe, cómo se mira a sí misma y cómo se siente.

Es fácil sentirse disminuido si se tiene la imagen de una persona débil y pequeña internamente. Con esta técnica se modifican las propiopercepciones neurocognitivas que limitan a la persona.

Por lo general, estas técnicas no llevan mucho tiempo ni tampoco hacen que la persona se tenga que enfrentar a situaciones dolorosas nuevamente, por el contrario se trabaja para superar con miras a lo que la persona quiere.

Finalizamos en el próximo artículo con algunas recomendaciones personales.
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Lic. Eduardo Álvarez

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