miércoles, 9 de mayo de 2012

Las creencias y la conducta I

Las creencias que tiene una persona influyen en la conducta de manera directa. Tienen un impacto fisiológico directo, por lo que su efecto va más allá de una declaración verbal.

No es lo que una persona manifiesta necesariamente, una creencia y una declaración verbal pueden ser antagónicas. Una creencia siempre va a influir y determinar una conducta. Norma y dirige el comportamiento de las personas, se den o no cuenta de ello.

Por esa razón, muchas de nuestras creencias son inconscientes. Entonces, afectan nuestra conducta sin que podamos intervenir directamente muchas veces. Pueden ser situaciones que nos pasan una y otra vez, pensamientos o emociones recurrentes que forman un patrón conductual. 

Las creencias se heredan, aprenden, copian y la mayoría de veces, sin que nos demos cuenta. En la niñez es donde se forman la mayoría de creencias que tenemos.

Aunque su efecto es directo, poderoso y constante, no son realmente difíciles de cambiar. Hay que tener en cuenta que las creencias están ahí por una razón, cumplen o cumplieron una función. Cuando se elimina una en realidad hay que sustituirla, porque sólo quitarla hará que retorne y al instalar la nueva hay que revisar el impacto ecológico en la persona, porque si hay conflicto no se instalará.

En el próximo artículo hablaremos de cómo cambiarlas.


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