martes, 9 de agosto de 2011

Castigo vs consecuencia II


Ayer explicábamos las diferencias entre el castigo y el modelo por consecuencias; hoy extenderemos más este tema.

A aparte de que el castigo facilita sentimientos de humillación, baja autoestima, enojos, culpas o resentimientos; el modelo por consecuencias fomenta lo contrario: la responsabilidad, el asumir nuestras consecuencias y la importancia de valorar adecuadamente el impacto de cada una de nuestras acciones entre las personas que nos rodean y el lugar en el que estemos.

El modelo por consecuencias facilita la comunicación y el diálogo, ya que para llevarlo a cabo los padres necesitan explicar las reglas de la casa y las consecuencias no deseadas que vienen si se rompen, pero también las deseadas si son respetadas. Esto hace que el niño y el adolescente vaya aprendiendo a fijar su conducta de acuerdo a lo que puede conseguir y ganar, algo que no se da cuando se aplica el castigo de cualquier forma.

Este modelo acerca más a los padres para lograr una comunicación fluida con sus hijos, algo que es muy importante en su desarrollo y que servirá de modelo para su futura vida. Algo muy importante a tomar en cuenta es la individualidad de cada hijo: si bien las reglas son las mismas, las edades y características de cada uno hace que se valoren consecuencias de forma independiente.

Un adolescente de 13 años no puede ser enseñado igual que uno de 16, o un niño de 8 igual que uno de 4. Parece muy obvio, pero la verdad que muchos padres los tratan igual. Cada uno de ellos debe aprender que sus consecuencias e implicaciones son individuales y que no pueden compararse con otros, por que a la larga en la vida eso no se da.

Las reglas así mismo deben ir cambiando conforme la edad y conforme la madurez de cada uno de ellos. Este modelo ayuda a fortalecer su autoestima, madurez e inteligencia emocional. El modelo por consecuencias consiste básicamente en:
1) Definir las reglas acerca de diversos temas en la casa.
2) Considerar características personales y edad para ello.
3) Fijar consecuencias deseadas si se cumplen y no deseadas si no.
4) Evitar las connotaciones negativas como usar la palabra castigo o la frase "te lo dije".
5) Favorecer las consecuencias positivas y darles mucha importancia.
6) Ir dando más confianza sabiendo que tienen el derecho a equivocarse y enmendarse.
7) Recordar que prevalece el diálogo y la enseñanza por encima del error y la imprudencia.

Hasta mañana.

2 comentarios:

  1. Yo veo un poco difícil, desde la perspectiva infantil, diferenciar algunas consecuencias de castigos. Por ejemplo, si el niño no estudia, debe haber una consecuencia, pero el padre no puede esperar a que se "quede" para que el niño vea lo malo de no estudiar... hay que tangibilizarle sus actos a más corto plazo... y eso vendría siendo un castigo... eso puede ser difícil de explicar a un niño en edad escolar...

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  2. La cuestión está en la aplicación. Definitivamente la consecuencia tiene que ser inmediata ya que los niños viven en tiempo presente. Pero si se le enseña o explica que si no estudia X tema en X tiempo no saldrá a jugar, por ejemplo, sin gritos o amenazas o por el contrario; algo positivo si lo realiza. Que si no jugar es un castigo, depende de cómo se aplica; la diferencia entre castigo y consecuencia negativa es delicada y radica principalmente en la connotación para quién lo da y quién lo recibe.
    Gracias por tu aporte.

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