lunes, 8 de agosto de 2011

Castigo vs consecuencia I


Con respecto a la educación de los hijos, sean niños u o adolescentes, hay una disyuntiva importante que se le llama castigo. Muchoa padres consideran el castigo (en cualquier modalidad) como necesario en el proceso disciplinario.

Algunos apoyan el castigo físico leve (como un manazo o un fajazo), otros prefieren castigos tipo tiempo fuera, mandarlos al cuarto, no dejarlos salir o quitarles ciertos privilegios.

Pero este modelo queda corto por las siguientes razones:
1) Se centra en las acciones malas.
2) Tiene una connotación negativa, es decir, la idea del castigo es punitiva y no conlleva nada positivo ni de aprendizaje ni de madurez.
3) Se basa en el temor, la próxima vez por miedo al castigo no hará tal cosa.
4) Provoca un estado negativo en la persona que le impide acceder a recursos positivos para entender la situación y lograr una enseñanza de ella.

Por lo general el castigo se da en momentos de cólera, cuando se está enojado y aunque los padres no se alteren mucho; en esos momentos no existe ningún proceso comunicativo constructivo.

El modelo de consecuencias es diferente. Se le enseña al niño o adolescente que toda acción tiene sus consecuencias y que en la vida siempre hemos de vivir con ellas. Todos nuestros actos traen repercusiones y hemos de hacerles frente, sean como sean estas consecuencias.

Este modelo presenta estas ventajas:
1) Se centra en el aprendizaje positivo.
2) Ayuda a desarrollar la madurez.
3) Destaca ambas consecuencias: las no deseadas si hacemos algo equivocado o las deseadas, si hacemos algo positivo.
4) Basa la acción no en el temor, si no en las consecuencias que tendrá a corto y largo plazo.

Mañana continuaremos con este tema.

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