miércoles, 29 de junio de 2011

Diseño de ambientes III


Una forma de fortalecer nuestros valores es a través de nuestro ambiente. Podemos hacer de él una extención de nosostros mismos. Hay un viejo adagio que dice "el que con lobos anda, a aullar aprende" y otro afirma "dime con quién andas y te diré quién eres".

Nosotros decidimos sobre lo que nos rodea, no estamos a merced de nuestro entorno, reaccionamos ante él de manera activa, no pasiva. Por lo tanto, un alcohólico renuncia a los componentes de su entorno que lo llevan a tomar si es que quiere dejar su vicio; lo mismo aplica a un drogadicto, jugador compulsivo, etc.

La imagen que defino de mí mismo la complemento con el ambiente en el cual elijo vivir. Mi influencia en él tal vez no sea tan determinante como quisiera, pero los pequeños detalles a veces son suficientes para complementarme.

Al elegir mis amistades elijo también sus pensamientos y formas de ver el mundo: sus creencias y valores; en algunos puntos diferentes de las mías, en la mayoría coincidentes. Ante la incapacidad de separar la influencia de una persona por partes sobre mí, al aceptar a una persona la acepto toda, con creencias y valores también.

Si estoy dejando la bebida o el fumado y me continúo reuniendo con personas que practican ese vicio, irremediablemente estaré siendo influenciadouna y otra vez, lo cual crea un incongruencia interna en mí. Soy o no soy, esa es la cuestión.

Para alcanzar algo debo necesariamente renunciar a algo, mucho podemos saber de una persona entendiendo los ambientes en los cuales decide pasar su tiempo. Lo queramos o no son extensión nuestra.

No podemos escogerlos la mayoría de veces, pero sí podemos diseñarlos a nuestra imagen y semejanza. Hasta mañana.

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