miércoles, 27 de abril de 2011

La dependencia emocional II

El primer paso para tratar las dependencias emocionales es investigar el concepto de sí mismo que posee la persona: su autoestima. Preguntarle a una persona si piensa con certeza de que es querible, deseable, interesante o especial, nos revela mucha información básica de quién cree qué es.

Sin este componente, es difícil que la persona pueda sentirse en capacidad de ser apreciada por otro si no se aprecia ella misma, por lo que utilizará con más frecuencias mecanismos como la omisión, distorsión o generalización cuando reciba comentarios o actos que la valoren, minimizando sus efectos y validando lo que piensa: que no vale mucho, generando a su vez más inseguridad en un círculo vicioso.

En estos casos es fácil centrarse en la persona que está dependiente en la relación, como si de los dos, sólo ella tuviera problemas. Si se trabaja con este enfoque, puede generar más inseguridades a la larga. Lo que se requiere es descifrar el equilibrio que la relación tiene: si no ha terminado la relación, significa que este comportamiento ha sido asimilado por la pareja y ha generado ganancias secundarias para ambos. Lo que tiene que incluirse en el trabajo de intervención.

La dependencia se trabaja desde el interior de la persona: su concepto de sí mismo, cuando se desarrolla su autoestima las conductas posesivas y manipuladoras características de estas personas van desapareciendo y son sustituidas por otras más autónomas y a la vez, se aborda cómo estos cambios afectarán el equilibrio de la pareja y cómo estos mismos cambios redefinirán la relación para ambos.

Mañana terminaremos este tema con más recomendaciones para trabajar esta situación.



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