martes, 1 de febrero de 2011

Reconociendo la intención positiva de los niños


Todo comportamiento tiene una intención positiva, aunque sea doloroso, extraño o incómodo. Muchas de las reacciones de los niños son desmedidas en alguna manera, violentas, malcriadas, egoístas, etc., pero pueden tener intenciones positivas. Una manera efectiva de tratar con los niños y con esas rabietas, es reconociendo esta intención. Esto nos ayuda a educar, disciplinar y a formar personalidades fuertes y sanas.

Usted como maestro o padre o encargado ensaye estos pasos y le facilitarán mucho sus tareas en la cotidianeidad:
1) Detenga la conducta indeseada rápida y calmadamente.
2) Viéndolo a los ojos y colocándose a su altura física (agáchese si es necesario)
3) Enfoque la conducta y no su persona. No le diga "eres malo" sino "no me gusta tu conducta"
4) Pregunte ¿qué intentabas hacer?, ¿cuál era tu intención?, ¿qué querías lograr?
5) Reconozca el valor y la importancia de esa intención, diferenciándola de la conducta.
6) Propóngale al niño que juntos encuentren alternativas para cambiar la conducta que cumplan con la intención original. Y apóyelo con frases que estén dirigidas a su persona por encima de su conducta.

Los resultados usted podrá notarlos de forma rápida. Hay que tener un poco de paciencia si el comportamiento que se quiere cambiar ha estado usándolo el niño durante mucho tiempo. Hay que considerar también que los contextos donde ocurre la conducta hay que tomarlos en cuenta. Esto significa que si en la casa le permiten lo que usted le está corrigiendo, llevará más tiempo para que lo incluya en su conducta, pero el niño es capaz de aplicar esa nueva conducta y si se es persistente, se puede esperar que lo generalice.

Si tiene alguna duda consúltenos y con gusto le aconsejaremos.

Hasta la próxima.





2 comentarios:

  1. Usted como maestro o padre o encargado ensaye estos pasos y le facilitarán mucho sus tareas en la cotidianeidad:
    1) Detenga la conducta indeseada rápida y calmadamente.
    2) Viéndolo a los ojos y colocándose a su altura física (agáchese si es necesario)
    3) Enfoque la conducta y no su persona. No le diga "eres malo" sino "no me gusta tu conducta"
    4) Pregunte ¿qué intentabas hacer?, ¿cuál era tu intención?, ¿qué querías lograr?
    5) Reconozca el valor y la importancia de esa intención, diferenciándola de la conducta.
    6) Propóngale al niño que juntos encuentren alternativas para cambiar la conducta que cumplan con la intención original. Y apóyelo con frases que estén dirigidas a su persona por encima de su conducta.

    Me encanto!
    Lo comparto!

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  2. Muchas gracias amigo. Sé que te funcionará y a los que lo utilicen también.

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