jueves, 17 de febrero de 2011

Comunicación informal: chismes


La comunicación informal, o más específicamente, chismes, son un gran problema en las empresas. Los rumores pueden provocar roces entre compañeros, desmotivación, rencillas, incluso sabotaje en el desempeño de las labores.

Muchas veces, los jefes optan por ignorar o escuchar el chisme, atendiendo la solicitud de anonimato de la persona que habla, en aras de "no quiero problemas", "no me consta", "a mí me dijeron" sin revelar la fuente. Entonces escuchan y muchas veces toman decisiones sin ni siquiera consultar.

Para evitar que se propague, hay una estrategia general que se puede aplicar para ir eliminando los chismes y ubicar a las personas chismosas. Cuando una persona llega con el chisme con las frases que apuntamos anteriormente, el jefe debe ser claro en dos cosas: una, exigirle la fuente o sino, se considera que ella lo inició y dos, decirle que lo va a encarar o dar su nombre en cuanto se lo solicitan. Es decir, desaparece el anonimato.

Esta es la clave principal. Si la persona se niega, entonces el asunto se deshecha y se le advierte a la persona que deje de prestarse para el chisme y seguramente lo pensará dos veces para volver a decir algo. Además, lo otro que puede hacer un superior es informarle a todos que a partir de ahora la estrategia general para evitar roces es encarar a las personas involucradas con quejas o rencores, donde se sepa quién denuncia, qué denuncia y a quién denuncia y la otra persona tiene la oportunidad de defenderse.

Así, de esta manera, se va cambiando la percepción del entorno laboral. Las personas sabrán que cualquier comunicación tipo chisme, no prosperará y cuando estas personas saben que no van a quedar en el anonimato, no se atreven a decir nada; porque la naturaleza básica del chisme es tirar la piedra y esconder la mano. Disfrutando las consecuencias de lo que dicen.

La comunicación ha de ser directa, franca, sin distorsiones en la medida de lo posible y esto empieza por el liderazgo. Si el jefe permite los chismes se darán y las consecuencias últimas caerán sobre él; pero si su liderazgo es efectivo no permitirá que las personas con esa costumbre deterioren su equipo de trabajo .

5 comentarios:

  1. Lo que pasa es que no toda comunicación informal es un chisme... depende de la madurez del "jefe" y del "informante", pero puede ser una buena forma (tal vez la única) de conocer el ambiente de trabajo...

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  2. Ciertamente en algunos casos podría ser la única manera de conocer el ambiente de trabajo; lo que marca la diferencia es cómo se maneje y canalice esa información, convirtiendo un chisme en algo útil y constructivo.

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  3. Exacto. Se necesita que tanto el "chismoso" como el que oye el "chisme" tengan un alto nivel de madurez. Por ejemplo, una buena secretaria podrá enterar al jefe del ambiente de trabajo y lo que se "comenta" en los "bajos fondos"... pero cuidarse de usar ese mecanismo para sacarse clavos o hacer cosas que, tal vez con buena intención, piensa que se deben hacer. Debe ser claro que las decisiones las toma el jefe aunque a ella no le parezcan. Por otro lado, el jefe debe abstenerse de tomar represalias por la opinión que le llegue, y más bien, usar esa información para mejorar la comunicación y el clima. A veces será necesario eliminar las manzanas podridas del barril, pero el objetivo no debiera ser ese...

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  4. Manejado de esa manera, a la larga no serían chismes; porque tanto la dinámica como los objetivos son diferentes. Pero serían una buena propuesta para cambiar el ambiente de trabajo.

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