miércoles, 19 de enero de 2011

¿Quién soy?

Hay una historia que escuché hace algún tiempo y quiero reproducirla; con la libertad de modificar ciertas líneas para reflejar mejor el tema que quiero exponer.

"Una mujer muere y va al cielo, cuando San Pedro la recibe abre un gran libro encima de su escritorio y le pregunta ¿quién es? Ella sin pensarlo le responde: Soy Elena. Él no se inmuta y replica: No te pregunté tu nombre, pregunté quién eres? Ella no hace mucho caso y responde, soy la esposa del alcalde. Mirándola San Pedro le dice: No pregunté quién era tu marido, sino quién eres tú? Ella respira hondo, un poco nerviosa y contesta titubeando: Soy diseñadora de interiores. Él baja la cabeza y vuelve a decir: No te pregunté a qué te dedicabas, te pregunté quién eres? Ella impaciente y nerviosa replica: soy madre. Él cierra el libro y dice: No te pregunté si tenías hijos, te pregunté quién eres? Ella nerviosa dice: soy mujer, sí, una mujer; así me hizo Dios. San Pedro la mira fijamente y le dice: No te pregunté tu sexo, sino quién eres? Ella empieza a lagrimear ansiosamente y contesta: heterosexual. No pregunté por tu inclinación sexual, sino quién eres tú? Ella llora desconsolada porque tiene miedo. San Pedro murmura: Todos son iguales, se ufanan de tantas cosas y olvidan lo indispensable. Se levanta, toca su barbilla y da unas vueltas y le dice a la mujer: Por esta vez, haré una excepción contigo. Regresa y averigua quién eres, sólo es una tarea; siempre fue sólo una. Porque quiero una respuesta cuando vuelvas."

Cada vez que la recuerdo me impresiona y me impacta. Parece una pregunta tan sencilla, pero a la vez es quizá la más importante que podamos responder. Puede llevarnos toda una vida contestarla, pero vale la pena. Cuando trascendemos nuestros roles sociales, nos encontramos cara a cara con quienes somos; algo que muy pocos hacen.

La vida nos pone a correr y se nos olvida fácilmente lo importante. En ocasiones llegamos a los años mozos y nos damos cuenta de que en realidad los años pasaron por nosotros y no nosotros por los años; logrado quizó mucho, pero sin la satisfacción de una vida plena, rica y llena. Entonces nos preguntamos ¿valió la pena?

Para aquellos que desean trascenderse y poder contestar quizá la pregunta más existencial que hay, creánme vale la pena y lo que descubrirán en el camino los hará diferentes y más personas. Interesante o no?

Hasta la próxima semana.

9 comentarios:

  1. Jajaaj!! Qué autodefinición más sintetizada!!

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  2. Ser carepicha a la larga puede que deje mas. En otras palabras, podria ser mas rentable.

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  3. Sathyr: entonces ahí la respuesta a la pregunta sería "soy rentable"???

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  4. Muy bueno, esa pregunta ontológica no pudieron resolverla ni Aristóteles, ni Platón, ni Sócrates, ni Einstein, ni Descartes, ni Wittgesteim, ni todos ellos juntos y otros cientos de genios más. Así que, ¿quién sos? Creo que lo mejor es no preocuparse mucho por eso, pero ir descubriéndolo poco a poco. Muchos hoy se definen por lo que tienen y no por lo que son, desde ahí se puede empezar...

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  5. Es un tema apasionante y que ha dado para grandes debates hasta hoy interminables. Yo soy yo, decía Ortega y Gasset, parece una perogrullada pero hay algo de verdad. Algunos adoptan un punto de vista más práctico, otros más profundo; todos válidos y dan pruebas de que por lo menos tocan el tema y no lo evaden. Eso es un buen principio.

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