martes, 25 de enero de 2011

Disciplina para los niños I


La presuposición básica a la hora de educar a los niños es que necesitan ser enseñados a vivir en familia, sociedad y cultura. Necesitan aprender valores positivos y a relacionarse de manera constructiva con el mundo y los demás. Parece tan obvio que sería innecesario recordarlo, pero la realidad es otra.

La disciplina ha de ser constante, diaria y es un trabajo continuo. Cada oportunidad se aprovecha para enseñar al niño lo que requiere para crecer en sociedad. El niño al nacer cree que es el centro del universo, dentro del vientre no tiene consciencia de nadie aparte de él. Al nacer, esta consciencia se desarrolla paulatinamente y lleva varios años para que entienda y asimile que la vida no gira en torno a él.

Los primeros juegos de los niños son egocéntricos, sus esquemas mentales no incluyen a otros niños ni a sus necesidades. Los niños pequeños de 3 o 4 años, al jugar con otros niños no se considera un juego social, sino una actividad personal de cada uno compartida. Fácilmente terminan el juego si sus exigencias no son compartidas. Jean Piaget, famoso investigador del desarrollo cognitivo y motor de los niños, descubrió que los primeros esquemas que desarrolla el niño son dirigidos a sí mismo y a la satisfacción de sus necesidades; poco a poco es que socializan.

Desde pequeños las reglas tienen que trasmitirseles de manera clara, sencilla y directa. Han de tener claro lo que se espera de ellos y lo que no se espera. Tienen que saber que ha de venir una consecuencia si no cumplen lo acordado, de igual manera una recompensa o premio su lo cumplen. Esto es importante, ya que a menudo se castiga pero no se premia. Las reglas tiene que cumplirse continuamente, ya que los niños aprovechan cada oportunidad para desafiar a la autoridad. Aunque parezca un juego, no lo es. El niño que no aprenda a respetar la autoridad en la casa no lo hará en la calle.

Esta tarea es compartida por ambos progenitores o quienes estén a cargo del niño. Poco se logra si existen reglas impuestas por uno e irrespetadas por otros. Los niños aprenden a manipular y a aprovechar los bandos que existan. De igual manera, dura tarea para un educador si en la casa los padres no colaboran. El secreto está en hacer de la autoridad y las reglas algo que es necesario y que no están ligadas solamente a castigos, sino que traen beneficios cuando se cumplen y además, muchas ventajas.

Seguiremos la otra semana.

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