viernes, 1 de octubre de 2010

Elaborando el duelo


La experiencia de la pérdida no se limita a la muerte de un ser querido, puede incluir también una pérdida de trabajo, un sueño, una mascota, un objeto, una persona que no se muere pero se va lejos para no volver, incluso una habilidad física o mental.

En muchos libros, se enseña que el duelo puede llevar hasta un año para superarlo y que consta de varias etapas que la persona tiene que atravesar si quiere superarlo. Esto puede ser muy común, pero no abarca todas las posibles formas de resolver o elaborar un duelo. Es posible realizarlo en una forma rápida y positiva. La mayor objeción de la gente es que si lo hace así significaría "que no me importaba", "que no lo amaba tanto" o "que estoy feliz de que esto pase" Pero estas objeciones son un comentario del significado del amor y la relación que se tenía basadas en creencias erróneas.

El sentimiento negativo está asociado a la vívida representación de imágenes que remiten a recuerdos tristes, dolorosos, de enojo con la persona que ya no está. Incluyen cosas que se hicieron y dijeron que provocan dolor porque no se quisieron hacer o decir de verdad así como también cosas que no se dijeron o no se hicieron. Son cosas cotidianas que se hacemos o decimos continuamente a mucha gente, pero como ya no está, entonces el cerebro las codifica de cierta manera a través de submodalidades específicas.

Los recuerdos positivos que se tienen de esta persona, fuente de alegría y amor, pasan a segundo plano; como si la mente resaltara lo negativo y escondiera lo positivo, esto lleva a la persona a recordar con dolor y culpa y no a través del amor que se tenían.

El detalle está en preguntar cómo representa a la persona que se fue. El objetivo es cambiar las representaciones para que la persona recuerde los momentos positivos y especiales, brindándole herramientas positivas para enfrentar la situación total.

No se trata de olvidarla ni de hacer que la persona se vuelva frívola, se trata de rescatar todo lo positivo que aprendimos y enseñamos con esa persona; reconocer que gracias a ella somos mejores personas; que nos legó aspectos especiales y únicos que nadie puede robar; es saber que aunque físicamente no esté, nuestro amor no se limita a su presencia física, sino que va más allá de lo que podamos ver o tocar.

Un duelo representa un cambio dramático en la manera en que vivimos la vida, estamos totalmente de acuerdo en que no será la misma. Pero esa transición no tiene por qué ser depresiva, la vida cambiará en el sentido de ser más rica, plena y nosotros seremos más sabios y maduros y más íntegros como seres humanos.

2 comentarios:

  1. El problema es que hasta los recuerdos positivos se vuelven tristes por la imposibilidad de volverlos a revivir o incluso a evocar junto a esa persona...

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  2. Cómo estás amigo? Tengo pendiente tu artículo. Y con respecto a lo que escribes, cabe señalar que ese es el proceso natural que las personas sufren durante el duelo. La idea es redireccionar la mente para que no sea así. Casi todos nosotros tenemos a alguien muy querido que no volvimos a ver, pero su recuerdo es motivo de alegría y paz, ese es el objetivo de la elaboración del duelo y sí que es posible hacerlo. Gracias por tu tiempo.

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