domingo, 29 de agosto de 2010

La influencia del lenguaje

Hace unas semanas llevé a mi hijo menor de 9 años al doctor ya que presentaba un sarpullido en la piel que se le desarrolló de manera muy rápida y le picaba mucho. Había estado enfermo y me pareció que era la reacción alérgica a uno de los medicamentos que había tomado. De todas maneras lo llevé al hospital para que lo revisaran.

Cuando el pediatra lo revisó concluyó, igual que yo, que no era más que una reacción alérgica; aunque había que descartar una enfermedad del hígado que producía un brote parecido. Le preguntó a mi hijo que si había orinado negro. Nótese la pregunta y consideremos las circunstancias. El niño ha tenido fiebre durante todo el día y ya era tarde, alrededor de las once de la noche, no había querido comer mucho, con fiebre y sueño. Hacía poco lo había acompañado al orinal, el cual estaba muy poco iluminado porque el fluorescente estaba apagado y si un niño de esa edad orina negro no se va a quedar callado, puesto que no es usual que esto suceda. Cuando el pediatra le preguntó mentalmente anticipé la respuesta, el niño respondió que sí y eso significó horas de exámenes hasta descartar la enfermedad que nunca tuvo, por lo que el brote era sólo una reacción alérgica sin mayores complicaciones.

El hecho es que si él le hubiera preguntado por ejemplo, ¿Cuando fuiste a orinar la última vez te fijaste en el color de la orina?, el niño hubiera recordado la experiencia y contestado de acurdo a ella y no de acuerdo a una sugestión aunada a las circunstancias descritas.

Muchas veces lo que decimos puede inducir estados no deseados en las personas. Un experimento que usted puede realizar para comprobar este hecho es el siguiente. Si usted cuenta con un grupo de amigos o compañeros de confianza, esto para no herir susceptibilidades, puede ponerse de acuerdo con ellos para que de forma discreta le pregunten al que salió favorecido para conejillo de indias, en nombre de la ciencia, algo así como “¿te sientes bien?”, posiblemente responderá “sí, claro, ¿por qué?” a lo que le responden “no por nada, es que me pareció, ¿estás seguro?”, él podría decir “¿por qué me lo preguntas?” y finalizan “no por nada”.

Después de unas preguntas similares por diferentes personas, aquel que no tenía nada va a dudarlo y cambiará su estado. Se notará como preocupado y si no le explican lo que hicieron posiblemente no se sentirá tan bien como cuando llegó sino que desarrolle algún padecimiento; desde luego inducido.
La Programación Neuro-lingüística estudia entre otras cosas el impacto del lenguaje en la experiencia inmediata desde el punto de vista científico. Estos ejemplos son sencillos, pero las complejidades del lenguaje humano y las interacciones son asombrosas. ¿Has considerado qué tan impactante puede ser el lenguaje que usas?

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